Comprar una vivienda suele ser una de las decisiones económicas más importantes de nuestra vida. Sin embargo, muchas operaciones inmobiliarias comienzan con la firma de un contrato de arras sin prestar la atención necesaria a todos sus detalles.
Lo que para muchos parece un simple trámite previo a la compraventa puede convertirse en un auténtico problema si contiene errores, cláusulas ambiguas o condiciones mal redactadas. De hecho, algunos fallos en los contratos de arras pueden provocar la pérdida de la vivienda deseada o incluso importantes perjuicios económicos.
En mi oficina de Abert, Consultoría Inmobiliaria en Alcoy, me encuentro con frecuencia situaciones que podrían haberse evitado con una correcta revisión previa. Por eso, hoy quiero explicar cuáles son los errores más comunes que conviene evitar antes de firmar un contrato de arras.
¿Qué es un contrato de arras?
El contrato de arras es un acuerdo privado entre comprador y vendedor mediante el cual ambas partes se comprometen a formalizar la compraventa en una fecha futura.
El comprador entrega una cantidad económica como señal para reservar la vivienda mientras se completan trámites como la financiación, la obtención de documentación o la preparación de la escritura pública.
Aunque pueda parecer un documento sencillo, tiene importantes consecuencias legales.
No especificar correctamente el tipo de arras
Uno de los errores más frecuentes es no indicar claramente qué tipo de arras se están firmando.
Existen diferentes modalidades:
- Arras penitenciales.
- Arras confirmatorias.
- Arras penales.
Cada una tiene efectos jurídicos distintos.
Cuando el contrato no lo especifica correctamente pueden surgir conflictos importantes entre comprador y vendedor, si una de las partes decide no continuar con la operación.
No incluir una cláusula de financiación
Muchos compradores entregan una señal confiando en que obtendrán la hipoteca posteriormente.
El problema aparece cuando el banco deniega la financiación.
Si el contrato no contempla expresamente esta situación, el comprador podría perder la cantidad entregada como arras aunque la negativa hipotecaria no dependa de él.
Por ello, resulta recomendable incluir una condición suspensiva vinculada a la concesión del préstamo hipotecario.
Errores en la identificación de la vivienda
Parece algo básico, pero ocurre con más frecuencia de lo que se piensa.
Un contrato de arras debe identificar perfectamente el inmueble mediante:
- Dirección completa.
- Referencia catastral.
- Datos registrales.
- Elementos anexos como garajes o trasteros.
Cualquier error o falta de información puede generar problemas posteriores en la escritura o incluso conflictos sobre qué elementos forman parte realmente de la venta.
No revisar las cargas de la vivienda
Antes de firmar cualquier contrato de arras es fundamental comprobar si la vivienda tiene:
- Hipotecas pendientes.
- Embargos.
- Anotaciones preventivas.
- Limitaciones registrales.
Muchos compradores descubren estas circunstancias demasiado tarde, cuando ya han entregado una cantidad importante de dinero.
Una revisión previa evita sorpresas desagradables.
Fechas ambiguas o imposibles de cumplir
Otro error habitual consiste en fijar plazos poco realistas o redactados de forma imprecisa.
Por ejemplo:
- No indicar una fecha concreta para el otorgamiento de la posterior escritura de compraventa.
- Utilizar expresiones ambiguas como «en breve» o «cuando sea posible».
- Establecer plazos insuficientes para obtener financiación.
Las fechas deben ser claras y alcanzables para ambas partes.
No reflejar todos los acuerdos por escrito
Las conversaciones previas suelen generar compromisos verbales sobre muebles, reformas pendientes o determinadas condiciones de la operación.
El problema aparece cuando esos acuerdos no quedan reflejados en el contrato.
Legalmente, resulta mucho muy complicado exigir el cumplimiento de aspectos que no figuran por escrito.

Firmar sin asesoramiento profesional
Quizá sea el error más costoso de todos.
Muchas personas descargan modelos genéricos de internet o utilizan documentos adaptados de otras operaciones sin tener en cuenta las particularidades de cada compraventa.
Cada vivienda, cada comprador y cada vendedor presentan circunstancias diferentes que deben analizarse individualmente.
Una revisión profesional puede detectar riesgos antes de que se conviertan en problemas.
Un pequeño error puede tener grandes consecuencias
Un contrato de arras mal redactado puede provocar la pérdida de cantidades importantes de dinero, retrasar la operación o incluso impedir la compra de la vivienda.
Por eso, antes de firmar cualquier documento, conviene asegurarse de que todas las condiciones están correctamente definidas y protegidas.
En mi oficina de Abert, Consultoría Inmobiliaria en Alcoy, te acompaño personalmente durante todo el proceso de compraventa, revisando cada detalle para que puedas comprar o vender con la máxima seguridad y tranquilidad.